La crisis del Covid19 ha servido para recordar el carácter esencial de muchas actividades poco valoradas que habíamos precarizado, externalizado o directamente internacionalizado a países con niveles de exigencia laboral, ambiental y de calidad que aquí no toleraríamos. Quienes forman parte de sectores como el de la limpieza, el de la fabricación textil, el de la producción alimentaria o el de la industria básica han cargado, junto al sistema público de salud, con el mantenimiento de la vida y la dignidad en mitad de la alarma mundial. También ha quedado a la vista que uno de los países con la mejor Sanidad del mundo ha pasado un episodio de agonía ante un "mercado global muy agresivo". Ante la especulación de mascarillas y respiradores (tanto entre corporaciones como estados) que inmediatamente se han convertido en barra libre de munición política, el idealizado mercado global ha elegido la bolsa a la vida. Las briznas de esperanza han venido siempre desde lo local.
Pero de toda esta misera, lo que más nos debería preocupar han sido los mimbres belicistas y oligarcas que han llevado a entender la "batalla contra el virus" en términos contrarios a la vida. Las opciones que permitían desarrollar resiliencia, aumentar los cuidados y nuestra salud - es decir, cuidar ante la enfermedad - se han visto perjudicadas por las medidas de confinamiento. Por omisión, se han ahogado los modelos saludables para el transporte, priorizando el vehículo privado individual y contaminante frente al colectivo o la bicicleta, para la alimentación al impedir los mercados locales, el acceso a huertas de autoabastecimiento o a cooperativas de consumo, o se han puesto en peligro empresas de la economía social. Como sociedad, el miedo nos ha llevado a sacrificar aquello que protegíamos para contener una amenaza, convirtiéndonos así en amenaza.
Conforme vaya pasando el tiempo, que ojalá sirva para replantear algunos mantras de la economía globalizada que así nos ha cuidado, la razón se irá abriendo paso poco a poco en las medidas aplicadas, pero para que ocurra un cambio de mentalidad que permita estar más preparadas antes de llegue la siguiente crisis habrá que señalar las contradicciones que hemos visto en esta. Las oportunidades irán reduciéndose.
#SOScampesinado


